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El Blog de Nabil Suárez

Me llaman el desaparecido

03/10/2020
desaparecido

Me llaman el desaparecido por que a veces hay que desaparecer para volver a encontrarse.

Falta muy poco para cumplirse un año desde la experiencia que más me ha marcado en mi vida, para muchos parecerá una tontería y seguro que muchos otros se sentirán identificados conmigo.

Si quieres saber más, aquí cuento un poco mi historia y como he llegado hasta aquí.

Básicamente lo que me pasó es que sufrí un ataque de ansiedad mientras conducía camino al trabajo.

Estuve varios meses de baja, yendo a la psicóloga y leyendo, sobre todo conociendo las bases del Estoicismo, una filosofía de vida difícil de llevar pero muy útil para aprender a llevar una vida con sentido.

El estoicismo es una filosofía práctica cuyo mensaje esencial es que no podemos controlar lo que nos pasa, pero sí cómo respondemos a ello.

Durante esos meses de baja, los cuales utilicé para estar desaparecido durante un tiempo, estudiar cosas nuevas… definitivamente a sentirme bien conmigo mismo, fue cuando decidí montar este blog, poco a poco fui subiendo contenido pero de repente paré a principios de junio, hasta ahora.

No sé cuando será mi próxima publicación ni quiero planificarlas periódicamente como antes, simplemente publicaré cuando tenga la necesidad de contar algo como ahora.

¿Desde cuándo había desaparecido?

Desde junio había desaparecido nuevamente porque volví al trabajo y, ahora cuatro meses después, siento que estoy volviendo a las andadas previas al ataque de ansiedad de hace un año, o simplemente tengo esa sensación porque mi mente recuerda ese acontecimiento. No lo sé, o tal vez si lo sé pero no quiero aceptar la realidad.

La realidad es que me costó muchísimo cambiar de rutina después de casi ocho meses de baja, con confinamiento de por medio incluido, a pesar de haberme marcado horarios en casa.

Es cierto que estar encerrado en casa para mi no fue duro como para otras muchas personas, soy bastante casero y no me cuesta nada quedarme en casa. Aunque reconozco que estar al aire libre y disfrutar de la naturaleza es algo esencial para una buena vida.

Zás! En toda la boca

Cuando había pasado unas semanas y empezaba a sentirme cómodo nuevamente en mi trabajo, la vida me dio otra dosis de realidad, una noticia que nadie quiere escuchar, cuatro años después el cáncer volvía a aparecer en mi vida, otra vez a un familiar exageradamente cercano, a pesar de los altibajos de las primeras semanas, creo que lo he llevado bien y por suerte, entre todo lo malo parece que se cogió a tiempo y todo sigue en orden. Estable dentro de la gravedad.

Vale… superado esto, la vuelta al trabajo y la noticia del cáncer, creo que soy más fuerte que hace un año hasta que todo vuelve a parecerse muchísimo a octubre del 2019 y empieza mi lucha interna.

Aplicar la teoría

La lucha interna de ser capaz de llevar a la práctica toda la teoría que sé, de aplicar entre otras cosas la dicotomía del control, que no es más que básicamente saber diferenciar qué está bajo mi control y qué no. ¡Que fácil es decirlo!

“La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no.”

Epicteto

Necesito dedicarme tiempo

desaparecido

Es lo que necesito. Con la vuelta al trabajo y las visitas al hospital dejé de dedicarme tiempo a mi mismo como estaba haciendo, por ejemplo yendo al gimnasio varias veces en semana, leyendo o escribiendo en el blog, cosas que he dejado de hacer y necesito retomar sin falta.

Cuestión de prioridades

Aquí está clave, estoy empezando a sentir que mi mayor prioridad vuelve a ser el trabajo, y no es lo que quiero. ¡Ni de coña!

Por eso es hora de cambiar nuevamente las rutinas y centrarme en mí.

Yo, familia, entrenar, leer, aprender, escribir…

Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza.

Marco Aurelio